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Miércoles 29 de Julio de 2026
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Miércoles de la 17° Semana durante el año
Santos Marta, María y Lázaro
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Misa:
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de la memoria. Lecturas propias optativas (El Evangelio es propio de la memoria).
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29 de julio
Santa Marta
Memoria
Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
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Lectura de la primera carta de san Juan
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4, 7-16
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Queridos míos,
amémonos los unos a los otros,
porque el amor procede de Dios,
y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios,
porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor:
envió a su Hijo único al mundo,
para que tuviéramos Vida por medio de Él.
Y este amor no consiste
en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que Él nos amó primero,
y envió a su Hijo
como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos,
si Dios nos amó tanto,
también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
Nadie ha visto nunca a Dios:
si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
La señal de que permanecemos en Él
y Él permanece en nosotros,
es que nos ha comunicado su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y atestiguamos
que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios,
permanece en Dios,
y Dios permanece en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene
y hemos creído en Él.
Dios es amor,
y el que permanece en el amor
permanece en Dios,
y Dios permanece en él.
Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL
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33, 2-11
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R. ¡Bendeciré al Señor en todo tiempo!
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: Él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.
Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en Él se refugian! R.
Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
o de la feria:
¿Por qué es incesante mi dolor?
Si tú vuelves, estarás de pie delante de mí
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Lectura del libro de Jeremías
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15, 10. 16-21
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¡Qué desgracia, madre mía,
que me hayas dado a luz,
a mí, un hombre discutido y controvertido
por todo el país.
Yo no di ni recibí nada prestado,
pero todos me maldicen.
Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba,
tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón,
porque yo soy llamado con tu Nombre,
Señor, Dios de los ejércitos.
Yo no me senté a disfrutar
en la reunión de los que se divierten;
forzado por tu mano, me mantuve apartado,
porque Tú me habías llenado de indignación.
¿Por qué es incesante mi dolor,
por qué mi llaga es incurable, se resiste a sanar?
¿Serás para mí como un arroyo engañoso,
de aguas inconstantes?
Por eso, así habla el Señor:
«Si tú vuelves, yo te haré volver,
tú estarás de pie delante de mi;
si separas lo precioso de la escoria,
tú serás mi portavoz.
Ellos se volverán hacia ti,
pero tú no te volverás hacia ellos.
Yo te pondré frente a este pueblo
como una muralla de bronce inexpugnable.
Te combatirán, pero no podrán contra ti,
porque Yo estoy contigo
para salvarte y librarte -oráculo del Señor-.
Yo te libraré de la mano de los malvados
y te rescataré del poder de los violentos».
Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL
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58, 2-4. 10-11. 17-18
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R. ¡Tú eres mi refugio en el peligro, Señor!
Líbrame de mis enemigos, Dios mío,
defiéndeme de los que se levantan contra mí;
líbrame de los que hacen el mal
y sálvame de los hombres sanguinarios. R.
Mira cómo me están acechando:
los poderosos se conjuran contra mí;
sin rebeldía ni pecado
de mi parte, Señor. R.
Yo miro hacia ti, fuerza mía,
porque Dios es mi baluarte:
Él vendrá a mi encuentro con su gracia
y me hará ver la derrota de mis enemigos. R.
Yo cantaré tu poder,
y celebraré tu amor de madrugada,
porque Tú has sido mi fortaleza
y mi refugio en el peligro. R.
¡Yo te cantaré, fuerza mía,
porque Tú eres mi baluarte,
mi refugio en el peligro,
Dios de misericordia! R.
Aleluia.
«Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la vida», dice el Señor.
Aleluia.
E VANGELIO
Creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano Lázaro. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».
Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí
no morirá jamás.
¿Crees esto?»
Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».
Palabra del Señor.
O bien:
Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».
Palabra del Señor.
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